¿ATERRIZÓ UN OVNI EN ORIPOTO?



CASO VZ002/05/20 

LUGAR: Caracas. FECHA: Aproximadamente 1975 

FUENTE: Alfredo Camilli

Trabajaba yo en la empresa de mi padre, y entre mis compañeros de trabajo había uno que era muy reservado, callado y tímido. Yo diría que incluso un tanto misterioso Por fin un día  logré sacarle algunas palabras y me comentó de que él era estudioso de los Ovnis, yo le contesté que también yo lo era y estaba leyendo los libros de Logsang Rampa, me dijo que eso eran puras mentiras y me retó a que si yo quería saber realmente cosas de los Ovnis, que lo acompañara a él a la Urbanización Oripoto, al sureste de Caracas. Le pregunté que había allí y me contestó que no me lo iba a decir porque no le iba a creer, que confiara en él y lo acompañara un fin de semana cualquiera ya que él no poseía automóvil. 

Acepté su invitación y un sábado subimos a Oripoto que para esa época, era una zona semi rural donde no había prácticamente nada. Algunas calles de tierra entre un montón de colinas y cerros. En realidad un sitio muy desolado, lo cual aumentó mi preocupación, mientras mi compañero me guiaba por el camino.. 

Finalmente a eso de las 5:00 p.m llegamos al sitio. Un terreno plano de unos 500 m2 que terminaba en un talud de unos 70 mts de alto y con una pendiente de unos 45 grados aproximadamente. Al final del talud había otro terreno plano y luego inmediatamente más cerros y colinas. No había ningún tipo de construcción por esos lados. Solo tierra y vegetación baja.

Esperemos a que venga  la niebla, mientras tanto toma unas piedras y lánzalas frontalmente hacia el precipicio, me dijo.. Así lo hice y por supuesto las piedras lanzadas cayeron en el terreno que quedaba más abajo. Entonces me dijo, debemos esperar que suba la niebla (todos los que conocen Oripoto saben que allí por lo general se forma mucha niebla) a lo que agregó, si no hay niebla hoy, habremos perdido el viaje. 

A eso de las 6:00 PM efectivamente el lugar se llenó repentinamente de una espesa niebla , que ya no permitía divisar ni siquiera el talud. Esperemos un rato me dijo y está atento a cualquier ruido que escuches. 

¿Qué tipo de ruido pregunte? Es casi imperceptible me dijo, más bien es como un leve zumbido.

A todas estas ya eran las 7:30 p.m. y nada del zumbido. Entonces me dijo, ya están aquí ¿quienes pregunté? Toma una piedra y lánzala de frente hacia el talud, pero de frente insistió. Hice lo que me dijo, tomé una piedra del tamaño de mi puño y la lancé hacia el frente atravesando la niebla y casi instantáneamente sonó un ruido metálico. Yo me quedé petrificado y enseguida le pregunté ¿qué es eso? Él no me contestó, simplemente agarró otra piedra y la lanzó un poco más a la derecha que la mía y volvió a repetirse el mismo sonido. 

Era suficiente, aquello me produjo mucho miedo y le dije que nos largáramos de allí. Él me rogó  que esperáramos un poco porque quería bajar al talud a ver si averiguaba algo más, a lo que me negué rotundamente diciéndole que yo no  me quedaría ni un minuto más en ese sitio.

Me monté en mi auto y él aún seguía allí parado con  su vista fija puesta sobre el talud. Toda clase de pensamientos vinieron a mi mente, pero sobre todo de que el asunto no tenía nada que ver con Ovnis sino con algo tenebroso y oscuro. Quizá algo relacionado con brujería pensé. Le grité que se montara en el auto o me iría y lo dejaría allí sólo. A regañadientes me hizo caso y se montó. Yo pisé el acelerador y nos fuimos rápidamente del sitio. Mientras yo manejaba, él me dijo, “hemos perdido una gran oportunidad de ver un auténtico Ovni “y yo le contestè que no me hablara más, que no quería saber más nada del asunto.

Lo dejé en su casa sin siquiera despedirnos. Trabajó unas pocas semanas más en la empresa de mi padre y luego renunció. Más nunca supe de él.

Finalizo este relato, recordándoles que entre el reglamento de OVNI BANK, yo mismo establecí que no era una publicación sobre temas paranormales, psíquicos o religiosos y efectivamente así va a ser, pero sucede que yo de niño había vivido una experiencia paranormal en presencia de toda mi familia y que no es el caso detallar acá, pero que sí me dejó marcado para toda la vida, por lo que siempre pensé que lo de Oripoto no se trataba de Ovnis. Pero ahora y luego de tantos años, estoy convencido de que aquel compañero de trabajo, en verdad me hizo golpear con una piedra lo que probablemente era un Ovni.

Hasta la próxima.



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