CASO VZ002/05/20
LUGAR: Caracas. FECHA: Aproximadamente 1975
A todas estas ya eran las 7:30 p.m. y nada del zumbido. Entonces me dijo, ya están aquí ¿quienes pregunté? Toma una piedra y lánzala de frente hacia el talud, pero de frente insistió. Hice lo que me dijo, tomé una piedra del tamaño de mi puño y la lancé hacia el frente atravesando la niebla y casi instantáneamente sonó un ruido metálico. Yo me quedé petrificado y enseguida le pregunté ¿qué es eso? Él no me contestó, simplemente agarró otra piedra y la lanzó un poco más a la derecha que la mía y volvió a repetirse el mismo sonido.
Era suficiente, aquello me produjo mucho miedo y le dije que nos
largáramos de allí. Él me rogó que
esperáramos un poco porque quería bajar al talud a ver si averiguaba algo más,
a lo que me negué rotundamente diciéndole que yo no me quedaría ni un minuto
más en ese sitio.
Me monté en mi auto y él aún seguía allí parado con su vista fija puesta sobre el talud. Toda
clase de pensamientos vinieron a mi mente, pero sobre todo de que el asunto no
tenía nada que ver con Ovnis sino con algo tenebroso y oscuro. Quizá algo relacionado
con brujería pensé. Le grité que se montara en el auto o me iría y lo dejaría
allí sólo. A regañadientes me hizo caso y se montó. Yo pisé el acelerador y nos
fuimos rápidamente del sitio. Mientras yo manejaba, él me dijo, “hemos perdido
una gran oportunidad de ver un auténtico Ovni “y yo le contestè que no me hablara
más, que no quería saber más nada del asunto.
Lo dejé en su casa sin siquiera despedirnos. Trabajó unas pocas
semanas más en la empresa de mi padre y luego renunció. Más nunca supe de él.
Finalizo este relato, recordándoles que entre el reglamento
de OVNI BANK, yo mismo establecí que no era una publicación sobre temas
paranormales, psíquicos o religiosos y efectivamente así va a ser, pero sucede
que yo de niño había vivido una experiencia paranormal en presencia de toda mi
familia y que no es el caso detallar acá, pero que sí me dejó marcado para toda
la vida, por lo que siempre pensé que lo de Oripoto no se trataba de Ovnis. Pero ahora y luego de tantos años, estoy convencido de que aquel compañero de
trabajo, en verdad me hizo golpear con una piedra lo que probablemente era un Ovni.
Hasta la próxima.

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